La pija y el macarra

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A la pobre Apolonia su coche le ha dejado tirada en medio de ninguna parte, sin cobertura y con unos tacones muy altos. Cuando la desesperación comenzaba a apoderarse de ella, apareció muy oportunamente Sasha Blonnde a lomos de su moto. No es que el rubito sepa mucho de mecánica, pero sí que conoce el arte de entretener a las mujeres con su polla. El coche no se lo va a arreglar pero al menos la dejará bien follada para que la espera no sea tan aburrida.