Cerrajero a domicilio

Dos hermosas jovencitas se entretienen jugando con un dildo hasta que se dan cuenta de que ese humilde objeto de plástico no les satisface como lo haría un buen rabo de carne y hueso. Así que deciden llamar a un cerrajero con una enorme herramienta que abrirá con tanta facilidad la cerradura de la puerta como sus hambrientos chochitos.

VER EN PAGINA EXTERNA